¿Alguna vez escuchaste al sacerdote decir «Levantemos el corazón» justo antes del Santo, y te preguntaste qué significaba exactamente esa parte de la Misa? El prefacio de la Misa es la apertura solemne de la Plegaria Eucarística, el momento en el que la Iglesia entera, unida al sacerdote, da gracias a Dios Padre por el misterio concreto que se celebra ese día.
En este momento, la asamblea responde a las bendiciones de Dios con una confesión de fe gozosa que une la voz de la Iglesia peregrina a la liturgia del cielo.
Este artículo continúa la serie sobre la liturgia católica y explica en detalle el significado del prefacio en la Misa, sus partes, su historia y los distintos prefacios que hay según el tiempo litúrgico o la celebración del día.
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¿Cuál es el significado de «prefacio» en la Misa?
La palabra prefacio viene del latín praefatio, formada por el prefijo prae (delante de, ante) y el verbo fari (hablar, proclamar). En el lenguaje corriente, un prefacio es una introducción menor, algo que se puede saltar sin perder demasiado. En la liturgia, su significado es mucho más denso: designa una proclamación solemne, hecha en voz alta (fari) ante Dios y ante toda la asamblea reunida (prae).
El prefacio de la Misa no es, entonces, un preámbulo prescindible. Es el primer gran movimiento de la Plegaria Eucarística: el momento en que la Iglesia alaba a la Santísima Trinidad por la creación, por el misterio de la Redención y por la santificación continua del pueblo de Dios, antes de llegar al centro de la Consagración.
Para recordar: El prefacio de la Misa es una acción de gracias solemne, la puerta de entrada al momento más sagrado de la celebración, cuando Cristo mismo se hace presente en el Santísimo Sacramento.
¿Cuáles son las partes del prefacio de la Misa?
La Instrucción General del Misal Romano (IGMR), en sus números 78 y 79, describe tres partes constitutivas en la estructura del prefacio de la Misa.
El diálogo inicial
Comienza con el saludo del sacerdote: «El Señor esté con ustedes», al que la asamblea responde: «Y con tu espíritu». Este saludo reafirma la presencia de Cristo en medio de la asamblea y la gracia con la que el sacerdote actúa in persona Christi Capitis (en la persona de Cristo Cabeza).
El sacerdote continúa: «Levantemos el corazón» (Sursum corda, en latín). El pueblo responde: «Lo tenemos levantado hacia el Señor». Esta invitación pide despegar la mente de las preocupaciones terrenas para poner la atención en el cielo, donde Cristo intercede a la derecha del Padre. El diálogo cierra con la moción del sacerdote: «Demos gracias al Señor, nuestro Dios», y la respuesta de la asamblea: «Es justo y necesario».
El cuerpo del prefacio de la Misa
El sacerdote retoma esa última respuesta del pueblo y la desarrolla en un texto propio de cada Misa, que suele comenzar con la fórmula «En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias…». A partir de ahí, expone el motivo concreto de la acción de gracias de ese día: puede ser el misterio de la Encarnación, la Pasión, la Resurrección, el envío del Espíritu Santo o la vida de un santo, según el tiempo litúrgico o la fiesta que se celebre.
La cláusula de empalme con el Sanctus
El prefacio concluye anunciando que la Iglesia de la tierra no alaba a Dios en solitario, sino unida a los coros celestiales: Ángeles, Arcángeles y la multitud de los santos. Esta última frase conduce directamente al canto del Santo (Sanctus), la aclamación bíblica inspirada en la visión de Isaías (Is 6, 3) y en el Apocalipsis (Ap 4, 8), combinada con el saludo mesiánico del Domingo de Ramos (Mt 21, 9).
¿Cómo se determina el prefacio de la Misa de hoy?
El prefacio no es siempre el mismo. Cambia según el tiempo litúrgico en curso o la celebración específica del día: puede ser un prefacio de Adviento, de Cuaresma, de un domingo del Tiempo Ordinario o de la fiesta de un santo concreto. Esta variabilidad es una de las características propias del Rito Romano, y responde a un principio simple: el motivo de la acción de gracias debe corresponder al misterio que la Iglesia celebra ese día.
Para saber cuál es el prefacio de la Misa de hoy, lo más sencillo es consultar el Ordo o calendario litúrgico de tu diócesis, que indica el tiempo litúrgico, el color del día y el prefacio correspondiente. También puedes prestar atención en la propia celebración: apenas comienza el diálogo del Sursum corda, sabrás que estás entrando en ese momento de la Misa, sin importar cuál de los muchos prefacios del Misal se use ese día.
¿Cuántos prefacios hay en el Misal Romano y cómo se clasifican?
La tercera edición típica del Misal Romano ofrece más de cien prefacios, organizados según el tiempo litúrgico y las celebraciones del santoral:
- Para el Adviento y la Navidad hay ocho prefacios en total: cuatro de Adviento, que hablan de la doble venida de Cristo (en la humildad de la carne y en la gloria final), y tres de Navidad y Epifanía, que contemplan a Cristo como Luz del mundo.
- Para el ciclo pascual existen diez prefacios de Cuaresma y Pasión, centrados en el ayuno, la oración y la conversión, y ocho prefacios de Pascua y Ascensión, que cantan a Cristo como víctima y sacerdote eterno.
- El Tiempo Ordinario tiene diez prefacios dominicales propios, que recorren la alabanza por la creación, la historia de la salvación y la vida de la Iglesia.
- El santoral suma cinco prefacios marianos, dos de Apóstoles y más de quince fórmulas para mártires, pastores, vírgenes y santos religiosos.
- Los prefacios de la Misa de difuntos, por su parte, son cinco, y ofrecen el consuelo de la esperanza cristiana con una de las expresiones más hermosas de la liturgia: «la vida de los que en ti creemos, Señor, no termina, se transforma».
- Prefacios para la celebración de los sacramentos.
¿Qué prefacio se usa en las celebraciones más importantes del año?
Algunas solemnidades tienen su propio prefacio, redactado específicamente para expresar el misterio de esa fiesta.
Prefacio de la Misa de la Santísima Trinidad
El prefacio de la Misa de la Santísima Trinidad proclama la unidad de las tres Personas divinas en un solo Dios, y es uno de los textos de mayor densidad dogmática de todo el Misal.
V. El Señor esté con ustedes
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno:
Que con tu Hijo único y el Espíritu Santo
eres un solo Dios, un solo Señor,
no una sola Persona,
sino tres Personas distintas de una misma naturaleza.
Cuanto creemos de tu gloria, Padre,
porque tú lo revelaste,
lo afirmamos también de tu Hijo
y del Espíritu Santo, sin diferencia alguna.
Por eso, al proclamar nuestra fe
en la verdadera y eterna Divinidad,
adoramos a tres personas distintas,
de única naturaleza e iguales en dignidad.
A ti los ángeles y arcángeles,
con todos los coros celestiales,
te alaban sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
El prefacio de la Misa de Cristo Rey
El prefacio de la Misa de Cristo Rey, que se usa en la solemnidad que cierra el año litúrgico, celebra el reino eterno y universal de Cristo, un reino de verdad, de vida, de santidad, de justicia, de amor y de paz.
V. El Señor esté con ustedes
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno:
Porque has ungido con el óleo de la alegría
a tu Hijo único, nuestro Señor Jesucristo,
como Sacerdote eterno y Rey del universo.
Él, víctima inmaculada y pacifica,
se ofreció en el altar de la cruz,
realizando el misterio de la redención humana.
Así sometió a su poder a la creación entera,
para entregarte, Padre santo,
el reino eterno y universal,
reino de verdad y de vida,
reino de santidad y de gracia,
reino de justicia, de amor y de paz.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles,
y con todos los coros celestiales,
proclamamos el himno de tu gloria, diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
Prefacio de la Misa Crismal
El prefacio de la Misa Crismal, celebrada el Jueves Santo por la mañana con la bendición de los santos óleos, tiene un carácter propio ligado al sacerdocio: da gracias por la unción de Cristo como Sacerdote, Profeta y Rey, y por el sacerdocio ministerial que Él comunica a su Iglesia.
V. El Señor esté con ustedes
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno:
Tú constituiste a tu único Hijo
Pontífice de la Alianza nueva y eterna
por la unción del Espíritu Santo
y determinaste, en tu designio salvífico,
que su único sacerdocio se perpetuara en la Iglesia.
Él no sólo enriquece con el sacerdocio real
al pueblo de los bautizados,
sino también, con amor fraterno, elige a algunos hombres
para hacerlos participar de su ministerio
mediante la imposición de las manos.
Tus sacerdotes, Padre, renuevan en nombre de Cristo
el sacrificio de la redención humana,
preparan a tus hijos el banquete pascual,
guían en la caridad a tu pueblo santo,
lo alimentan con tu palabra y lo fortalecen con tus sacramentos.
Ellos, al entregar su vida por ti, Padre,
y por la salvación de los hermanos,
deben configurarse a Cristo
y dar testimonio constante de fidelidad y de amor.
Por eso, Padre, con todos los ángeles y santos
te alabamos, cantamos con alegría:
Santo, Santo, Santo es el Señor
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
¿Qué prefacio se usa en la llamada «Misa Gregoriana»?
Conviene aclarar un punto que genera confusión frecuente. La expresión Misa Gregoriana no designa un prefacio particular, sino una práctica devocional: la celebración de treinta Misas consecutivas por el alma de un difunto, una tradición que se remonta al Papa San Gregorio Magno, en el siglo VI.
Cada una de esas treinta Misas se celebra con el prefacio correspondiente al día litúrgico en que cae (el del Tiempo Ordinario, el de una solemnidad si coincide, o alguno de los cinco prefacios de difuntos, según lo permita el calendario). No existe, entonces, un «prefacio de la Misa Gregoriana» distinto de los demás: lo que distingue a esta práctica es la intención continuada durante treinta días, no un texto litúrgico exclusivo.
¿Quién puede decir el prefacio de la Misa?
El prefacio de la Misa forma parte de la Plegaria Eucarística, y su recitación está reservada de forma exclusiva al sacerdote celebrante. La Instrucción Redemptionis Sacramentum, en su número 51, establece que es un abuso litúrgico grave que partes del prefacio o de la Plegaria Eucarística sean recitadas por el diácono, por ministros laicos o por toda la asamblea en forma coral.
Tampoco está permitido que el sacerdote modifique las fórmulas aprobadas ni redacte prefacios de su propia composición. El mismo número de Redemptionis Sacramentum señala que ningún ministro tiene la facultad de alterar los textos litúrgicos oficiales por iniciativa propia. Esta disciplina protege a la Eucaristía de la subjetividad y garantiza que todo fiel, en cualquier parroquia del mundo, reciba una liturgia que expresa la fe de toda la Iglesia, no la interpretación personal de un ministro.
La asamblea, por su parte, participa uniendo su intención en silencio durante la proclamación del sacerdote, y respondiendo con las aclamaciones previstas en el diálogo inicial y en el Sanctus.
¿Cuál es el origen histórico del prefacio de la Misa?
Durante los primeros tres siglos del cristianismo, la Plegaria Eucarística no se leía de libros fijos. El obispo o el sacerdote celebrante improvisaba la acción de gracias sobre esquemas teológicos heredados de las bendiciones judías (berakhot). Hacia los siglos IV y V comenzaron a redactarse los libelli missarum, pequeños cuadernos con oraciones para festividades concretas, y con ellos nació la variabilidad de los prefacios.
El Sacramentario Veronense (siglos VI-VII), conservado en Verona, reúne una colección enorme de prefacios variables, muchos de ellos extensos y ligados a controversias teológicas de la época. El Sacramentario Gelasiano (siglo VIII) organizó los textos en tres libros y mezcló tradiciones romanas y galas. La gran transformación llegó con el Sacramentario Gregoriano (siglos VII-IX), asociado al Papa San Gregorio Magno, que redujo de forma drástica el número de prefacios y dotó a la liturgia romana de una sobriedad característica.
Tras el Concilio de Trento, el Misal de San Pío V (1570) fijó un catálogo reducido de apenas una docena de prefacios, vigente durante casi cuatro siglos. El Concilio Vaticano II, a través de la Constitución Sacrosanctum Concilium, impulsó la recuperación de las fórmulas más ricas de los antiguos sacramentarios, y el Misal de San Pablo VI amplió el repertorio hasta el centenar largo de prefacios que se usa hoy.
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¿Qué es el prefacio de la Misa?
El prefacio de la Misa es la apertura solemne de la Plegaria Eucarística, en la que el sacerdote, en nombre de toda la asamblea, da gracias a Dios Padre por el misterio concreto que se celebra ese día, antes de llegar a la Consagración.
¿Cuáles son las partes del prefacio de la Misa?
Tiene tres partes: el diálogo inicial (el saludo del sacerdote, el Sursum corda y la invitación a dar gracias), el cuerpo central, que desarrolla el motivo teológico de la celebración, y la cláusula de empalme, que conduce al canto del Santo.
¿Cuál es el significado de prefacio en la Misa?
Viene del latín praefatio (proclamación solemne hecha en público). En la liturgia no significa una introducción menor, sino la primera gran acción de gracias de la Plegaria Eucarística, en la que la Iglesia de la tierra une su voz a la liturgia celestial.
¿Cuál es el prefacio de hoy?
Depende del tiempo litúrgico o de la celebración del día. Puedes consultarlo en el Ordo o calendario litúrgico de tu diócesis, que indica cada día el tiempo litúrgico, el color y el prefacio correspondiente.
¿Qué es el prefacio de la Misa en la liturgia?
Es la sección introductoria de la Plegaria Eucarística, regulada por la Instrucción General del Misal Romano (números 78-79). Forma parte integral de esa Plegaria, no es una oración independiente, y su recitación está reservada al sacerdote celebrante.
¿Cuál es el prefacio de la Misa de difuntos?
Existen cinco prefacios de difuntos en el Misal Romano. Todos giran en torno a la esperanza de la resurrección y expresan que la vida de los creyentes, al morir, no termina sino que se transforma en una mansión eterna junto a Dios.
¿Quién puede decir el prefacio en la Misa?
Solo el sacerdote celebrante. La Instrucción Redemptionis Sacramentum (n. 51) prohíbe que el diácono, los ministros laicos o la asamblea reciten partes del prefacio, y prohíbe también que el sacerdote modifique los textos aprobados por la Santa Sede.
¿Dónde puedo encontrar el texto completo de los prefacios del Misal?
El texto completo está en cualquier Misal Romano en su edición íntegra, disponible en librerías católicas y en las páginas web de las Conferencias Episcopales de cada país, que suelen publicar el Ordo litúrgico con el prefacio correspondiente a cada día.
¿Hay recursos en español para profundizar en el prefacio de la Misa?
Sí. La Instrucción General del Misal Romano, disponible en el sitio de la Santa Sede, es la fuente oficial más completa. Varias diócesis y universidades católicas ofrecen también cursos introductorios de liturgia, y algunos podcasts católicos dedican episodios a explicar, parte por parte, la estructura de la Misa para un público no especializado.
¿Dónde puedo encontrar Misas cerca de mí?
La app Horarios de Misa permite ubicar iglesias católicas cercanas y consultar horarios de Misa, confesión y adoración en tiempo real.