¿Quién es el Buen Pastor en la Biblia?

por | Fiestas Litúrgicas

«El Señor es mi pastor, nada me falta» (Sal 23, 1). Con esa frase el pueblo de Israel resumió, hace tres mil años su relación con Dios. Y Jesús, siglos después, la asumió como propia y se presentó a sí mismo así: «Yo soy el Buen Pastor» (Jn 10, 11).

La imagen del Buen Pastor no es una metáfora decorativa. Es una de las claves teológicas más profundas del Evangelio — y una de las más antiguas de toda la Biblia. Desde los salmos de David hasta el Evangelio de Juan, Dios se revela como el Pastor que busca, cuida y da la vida por sus ovejas.

En este artículo te contaremos en qué partes de la Biblia aparece la figura del Buen Pastor y qué simboliza. 

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¿Cómo es el Buen Pastor según la Biblia?

La imagen del pastor no surge de la nada en el Evangelio de Juan. Ya podemos encontrarla en el Antiguo Testamento, donde Dios mismo se presenta como el Pastor de su pueblo, Israel. Jesús asume esa imagen y la lleva a su cumplimiento definitivo. Él es Buen Pastor del nuevo pueblo de Dios, la Iglesia. 

En estos pasajes bíblicos podemos encontrar la figura del Buen Pastor:

  • Salmo 23: El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.
  • Ezequiel 34: El profeta denuncia a los pastores infieles y Dios promete hacerse cargo de su rebaño. 
  • Isaías 40, 11: Como un pastor, él apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz
  • Juan 10, 1-18: Cristo se presenta como la puerta del redil y el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas. 

Salmo 23: la confianza total en el Buen Pastor

«El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar» (Sal 23, 1-2). El Salmo 23 es la expresión más acabada de la teología pastoral del Antiguo Testamento. La declaración inicial establece una relación de dependencia total: quien tiene a Dios como pastor no carece de nada esencial.

San Agustín observa que el «nada me falta» no implica una vida exenta de sufrimiento o carencias materiales, sino la plenitud espiritual que emana de la presencia de Dios. El paso por el «valle de sombra de muerte» simboliza las crisis existenciales y el dolor humano. La vara y el cayado del pastor son instrumentos de consuelo y dirección: la oveja no camina sola, sino que avanza guiada por el cayado del Buen Pastor, que le provee todo.

Ezequiel 34: el juicio contra los malos pastores

El profeta proclama el juicio de Dios contra los «pastores de Israel» que se apacientan a sí mismos, abandonan a las ovejas enfermas y dispersan al rebaño. Ante esta negligencia de los líderes humanos, Dios anuncia una intervención directa:

«Yo mismo buscaré mis ovejas y las cuidaré» (Ez 34, 11).

Esta promesa se vincula con la figura del «siervo David», que prefigura la llegada del Mesías. No vendrá a explotar al rebaño, sino a restaurarlo. Jesús recogerá explícitamente esta promesa en Juan 10.

Juan 10: el Buen Pastor y la Puerta

En el capítulo 10 del Evangelio de Juan, Jesús asume los títulos del Pastor prometido con una precisión teológica extraordinaria. La declaración «Yo soy el Buen Pastor»  es una de las afirmaciones más hermosas de su misión.

Jesús se define mediante dos imágenes complementarias. Como la Puerta, se presenta como el único acceso legítimo a la vida eterna:

«El que entre por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará pastos» (Jn 10, 9).

Como el Buen Pastor, se distingue del asalariado por su compromiso radical:

«El buen pastor da su vida por las ovejas» (Jn 10, 11).

La diferencia entre el pastor y el asalariado es de amor. El asalariado huye ante el lobo porque las ovejas no son suyas. El Buen Pastor permanece porque las ovejas le pertenecen por amor.

La teología joánica subraya además que el conocimiento entre el Pastor y las ovejas refleja el conocimiento entre el Padre y el Hijo:

«Conozco a mis ovejas y las mías me conocen, así como el Padre me conoce y yo conozco al Padre» (Jn 10, 14-15).

Este conocimiento es una unión íntima entre el pastor y las ovejas que garantiza que

«nadie las arrebatará de mi mano» (Jn 10, 28).

¿Qué significa que Jesús sea el Buen Pastor hoy?

El Buen Pastor sigue llamando a cada fiel por su nombre, invitándole a entrar por la Puerta que conduce a la vida eterna.

Para el Catecismo de la Iglesia Católica, aunque existan pastores humanos — obispos y sacerdotes — que gobiernan las comunidades, es Cristo mismo quien sin cesar guía y alimenta a sus ovejas (CEC 754). Cada Eucaristía es el momento en que el rebaño se reúne en torno a su Pastor. La Liturgia de la Palabra es el espacio para «escuchar su voz»; la Liturgia Eucarística es el banquete donde el Pastor se ofrece a sí mismo como alimento.

Cuando asistimos a Misa respondemos a una llamada personal de Aquel que desea darnos «vida en abundancia» (Jn 10, 10).

Letanías al Buen Pastor

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo óyenos.
Cristo escúchanos.

Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Pastor amoroso de las alma, defended, buen pastor, vuestro rebaño.
Pastor que das la vida por tu grey.
Pastor que das tu vida por mi vida.
Pastor que de perdido me has ganado.
Pastor que me reduces al camino.
Pastor que en vuestros hombros me cargaste.
Pastor que siempre velas por guardarme.
Pastor que dulcemente me apacientas.
Pastor que a mi sed das agua pura.
Pastor que eres el pastor y el pasto.
Pastor que me das silvos amorosos.
Pastor en cuyo báculo descanso.
Pastor que aun ofendido me buscaste.
Pastor que también eres cordero manso.
Pastor peregrino desde el cielo.
Pastor que a tu grey llevas a la gloria.
Pastor que por mí dejas noventinueve.
Pastor que como guía vas delante.
Pastor divino en hábito humano.
Pastor de cuya voz los leones tiemblan.
Pastor por quien vivo y por quien muero.
Pastor que ni una pierdes de tus ovejas.
Pastor más valeroso que David.
Pastor más inocente que Abel.
Pastor más amante que Jacob.
Pastor más discreto que José
Pastor más compasivo que Jonás.
Pastor más vigilante que Amós.
Pastor más sublimado que Isaac.
Pastor que no tienes semejante.
Pastor el mejor de los pastores.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.

Cristo óyenos.
Cristo escúchanos

Oremos: Dios que sublimaste al mundo con la humildad de tu hijo, concede perpetua alegría a tus fieles, para que logren los gozos eternos aquellos a quienes libraste de la muerte eterna; por el mismo Jesucristo nuestro Señor que contigo y con el Espíritu Santo vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amén.

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¿Quién es el Buen Pastor?

El Buen Pastor es Jesucristo, que así se denomina a sí mismo en el Evangelio de Juan (Jn 10, 11-14). La imagen recoge la promesa de Dios en el Antiguo Testamento — especialmente en el Salmo 23 y Ezequiel 34 — y la lleva a su cumplimiento definitivo: Jesús es el Pastor que no huye ante el peligro sino que da su vida voluntariamente por las ovejas.

¿Qué significa "Yo soy el Buen Pastor" en Juan 10?

Es una de las siete afirmaciones «Yo soy» del Evangelio de Juan, que evocan el nombre divino revelado a Moisés. Al llamarse «el Buen Pastor», Jesús asume la promesa de Dios en Ezequiel 34 de hacerse cargo directamente de su rebaño, y la cumple entregando su vida en la Cruz y resucitando para guiar a sus ovejas eternamente.

¿Qué enseña el Salmo 23 sobre el Buen Pastor?

El Salmo 23 es la expresión más acabada de la confianza del creyente en Dios como Pastor. La afirmación «nada me falta» no implica ausencia de sufrimiento sino la plenitud espiritual que da la presencia divina. El «valle de sombra de muerte» representa las crisis y el dolor humano, en los que el Pastor acompaña con su vara y su cayado — instrumentos de consuelo y dirección, no de castigo.

¿Qué dice Ezequiel 34 sobre el Buen Pastor?

Ezequiel 34 es el texto profético del Antiguo Testamento más importante sobre el pastoreo divino. Denuncia a los líderes de Israel que abandonaron al rebaño y proclama la promesa de Dios: «Yo mismo buscaré mis ovejas y las cuidaré» (Ez 34, 11). Esta promesa encuentra su cumplimiento definitivo en Jesucristo.

¿Cuál es la diferencia entre el Buen Pastor y el asalariado en Juan 10?

La diferencia es de amor y pertenencia. El asalariado huye ante el lobo porque las ovejas no son suyas — su compromiso es condicional. El Buen Pastor permanece y da su vida porque las ovejas le pertenecen por amor. Para Jesús, las ovejas no son una responsabilidad profesional sino una entrega total de sí mismo.

¿Cuándo celebra la Iglesia el Domingo del Buen Pastor?

El IV Domingo de Pascua, que en 2026 cae el 26 de abril. Es también la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, instituida por el Papa Pablo VI.