La Ascensión: qué es y qué significa

por | Fiestas Litúrgicas

La Ascensión del Señor es uno de los misterios centrales de la fe católica y, al mismo tiempo, uno de los menos comprendidos. La confusión más frecuente es interpretarla como una despedida, como si Jesús se hubiera ido y hubiera dejado al mundo a su suerte. El Catecismo de la Iglesia Católica lo corrige con precisión: la Ascensión es

«la entrada irreversible de la humanidad de Jesús en la gloria divina» (CEC 659).

Allí asume un nuevo señorío. Desde ese momento ejerce su sacerdocio eterno ante el Padre e intercede permanentemente por la humanidad. Y en el fin de los tiempos volverán con gloria para juzgar a vivos y muertos. 

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¿Qué es la Ascensión del Señor?

La Ascensión del Señor es el acontecimiento por el cual Jesucristo, cuarenta días después de su Resurrección, entró definitivamente en la gloria de Dios Padre. El Credo Apostólico lo formula así:

«Subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso».

El Catecismo aclara que el «cielo» al que sube Jesús no es un lugar físico del universo. Es la esfera de la gloria divina, la comunión plena con Dios. Y «sentarse a la derecha del Padre» no describe una postura corporal: es la expresión bíblica del poder y de la autoridad suprema. Como señala el CEC 663, citando a San Juan Damasceno, Cristo

«está sentado corporalmente después de que se encarnó y de que su carne fue glorificada».

¿Qué pasó el día de la Ascensión según la Biblia?

¿Qué dice el Evangelio de Lucas sobre la Ascensión?

Lucas presenta la Ascensión como un acto de carácter litúrgico. Jesús lleva a sus discípulos a Betania, levanta las manos y los bendice. Mientras los bendice, es elevado al cielo. El último gesto visible de Jesús en la tierra es una bendición sacerdotal.

El efecto en los discípulos es llamativo: regresan a Jerusalén «con gran alegría» (Lc 24, 52) y permanecen en el Templo bendiciendo a Dios. No es la reacción esperable de quienes acaban de perder a su maestro. La razón es que la Ascensión, bien comprendida, no es una pérdida. Los discípulos se gozan al contemplar el triunfo del Maestro. 

¿Qué dicen los Hechos de los Apóstoles sobre la Ascensión?

El relato de Hechos 1, 1-11 sitúa la Ascensión en su contexto misionero. Antes de ser elevado, Jesús corrige una última vez la comprensión de los apóstoles, que todavía le preguntan por la restauración política del reino de Israel. La respuesta de Jesús reorienta la expectativa: el poder que van a recibir no es político, sino espiritual, y su fin es convertirlos en testigos suyos 

«hasta los confines de la tierra» (Hch 1, 8).

Una nube lo sustrae entonces a su vista. En la tradición bíblica del Antiguo Testamento, la nube es el símbolo de la Shekinah, esto es, la presencia gloriosa de Dios (cf. Ex 13, 22; Lc 9, 34-35). Al ocultar a Jesús, la nube señala su entrada en la esfera divina. Dos hombres vestidos de blanco interpelan a los discípulos: «Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo?» (Hch 1, 11). Es el fin del tiempo de las apariciones del Resucitado y el comienzo del tiempo de la Iglesia bajo la guía del Espíritu Santo.

¿Qué significa teológicamente que Jesús subió al cielo?

¿La Ascensión significa que Jesús se alejó del mundo?

No. El Catecismo es explícito: la Ascensión marca «la entrada definitiva de la humanidad de Jesús en el dominio celeste de Dios» (CEC 665), no su alejamiento. Al ser elevado, Cristo «atrae a todos hacia sí» (CEC 662, cf. Jn 12, 32). Cuando meditamos en la Ascensión, nuestro corazón se eleva hacia el Cielo y anhela estar para siempre con el Maestro. Esto le ocurre frecuentemente a los santos. 

El CEC 661 señala la simetría entre la Encarnación y la Ascensión: «Solo el que ‘salió del Padre’ puede ‘volver al Padre'». Y al volver, lleva consigo la humanidad que asumió. La consecuencia doctrinal es precisa: la naturaleza humana, la misma que compartimos con el Señor, reside ahora en la gloria divina de forma permanente. Por lo tanto, nosotros también podemos llegar al Cielo porque Cristo, como cabeza de la Iglesia, nos abrió las puertas del Reino, nos precede y nos espera. 

¿Qué significa que Cristo intercede por nosotros desde el cielo?

El CEC 662 enseña que Cristo, como Sumo Sacerdote de la Nueva Alianza, «ha penetrado en el santuario del cielo para presentarse ante el acatamiento de Dios en favor nuestro» (cf. Hb 9, 24). Su sacerdocio no terminó en la Cruz, sino que continúa en el cielo de forma permanente: «Está siempre vivo para interceder» por quienes se acercan a Dios a través de Él (Hb 7, 25).

El CEC 667 lo resume:

«Jesucristo, habiendo entrado una vez por todas en el santuario del cielo, intercede sin cesar por nosotros como el mediador que nos asegura permanentemente la efusión del Espíritu Santo».

¿Por qué Jesús se fue si prometió estar siempre con nosotros?

Jesús anticipó esta objeción: «Os conviene que yo me vaya, porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito» (Jn 16, 7). La partida física es la condición del envío del Espíritu Santo, una presencia más profunda y universal, no limitada por el espacio ni el tiempo.

La promesa de Mt 28, 20 («Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo») no queda anulada por la Ascensión. La Ascensión transforma el modo de esa presencia: de una presencia local y visible a una presencia universal ejercida a través del Espíritu y de los sacramentos. No olvidemos que el Señor se ha quedado con nosotros escondido en el Santísimo Sacramento. 

¿Cuándo se celebra la Ascensión del Señor?

La Ascensión se celebra cuarenta días después del Domingo de Resurrección, según lo escrito en Hechos 1, 3. Cuarenta días después de un domingo siempre cae en jueves. Sin embargo, la normativa canónica permite a las Conferencias Episcopales trasladar la solemnidad al séptimo domingo de Pascua para facilitar la participación de los fieles.

¿Es obligatorio ir a Misa el día de la Ascensión?

Sí, donde se mantiene como día de precepto como México e Italia. En esos lugares, la obligación es la misma que cualquier domingo. Donde se traslada al domingo, la obligación se cumple ese domingo.

¿Qué relación tienen la Ascensión y Pentecostés?

La Ascensión y Pentecostés son dos momentos de un único movimiento teológico. La partida de Jesús es la condición del envío del Espíritu Santo. Los diez días que median entre ambas fiestas — durante los cuales los apóstoles y María Santísima perseveraban en la oración en el Cenáculo (Hch 1, 14) — son el tiempo de espera activa que prepara la efusión del Espíritu Santo.

El CEC 667 vincula explícitamente los dos misterios: la intercesión de Cristo desde el cielo «nos asegura permanentemente la efusión del Espíritu Santo»

¿Cómo vivir la Ascensión del Señor?

¿Qué nos enseña la Ascensión sobre la esperanza cristiana?

El CEC 666 formula la consecuencia práctica con claridad: «Jesucristo, cabeza de la Iglesia, nos precede en el Reino glorioso del Padre para que nosotros, miembros de su cuerpo, vivamos en la esperanza de estar un día con Él eternamente». La Ascensión fundamenta la esperanza cristiana en la vida eterna no como deseo vago sino como certeza anclada en un hecho: la humanidad de Cristo ya está en la gloria.

¿Qué nos pide la Ascensión respecto a la misión?

La interpelación de los ángeles — «¿Qué hacéis ahí mirando al cielo?» — orienta la actitud cristiana ante la Ascensión. El tiempo de contemplar el cielo desde la tierra ha dado paso al tiempo de testimoniar en la tierra la soberanía del que está en el cielo. El mandato de Mt 28, 19 — «Id y haced discípulos a todos los pueblos» — es el programa de la Iglesia hasta el fin de los tiempos.

¿Cómo prepararse espiritualmente para la Ascensión?

Los diez días entre la Ascensión y Pentecostés tienen un modelo bíblico preciso: los apóstoles y María reunidos en oración en el Cenáculo (Hch 1, 14). La Ascensión invita a una oración perseverante orientada a recibir el don del Espíritu — no como práctica devocional aislada sino como disposición para la misión.

Himno de la Ascensión del Señor

Oh Jesús, alegría de los pechos,
Oh Sembrador de la salud humana,
Que redimiste al orbe que creaste
Y eres la casta luz de quienes te aman.

¿Qué clemencia te inclina hasta el extremo
De soportar nuestras pesadas culpas,
Y de morir, no obstante tu inocencia,
Para salvarnos de la muerte dura?

Tú violentas el caos del infierno,
Libras a los que en él están cautivos,
Y después de alcanzar tan noble triunfo
Subes hasta la diestra del Altísimo.

Que tu propia indulgencia te constriña
A reparar del todo nuestros daños,
Y a permitirnos contemplar tu rostro,
Y a enriquecernos con su brillo santo.

Tú que eres senda y guía hacia los cielos
Sé la meta de nuestros corazones,
El consuelo de todas nuestrás lágrimas
Y el dulce premio a nuestras vidas de hombres.

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¿Qué es la Ascensión del Señor?

La Ascensión del Señor es el acontecimiento por el cual Jesucristo, cuarenta días después de su Resurrección, entró definitivamente en la gloria de Dios Padre. El Catecismo la define como «la entrada irreversible de la humanidad de Jesús en la gloria divina» (CEC 659). Es un dogma de fe católica definido en el Credo y fundamentado bíblicamente en Lucas 24 y Hechos 1.

¿Cuándo se celebra la Ascensión del Señor en 2026?

El jueves 14 de mayo en los países que mantienen la fecha original — como México e Italia. El domingo 17 de mayo en los países que la trasladan al séptimo domingo de Pascua — como España, Argentina y Chile.

¿Cuál es la diferencia entre la Resurrección y la Ascensión?

La Resurrección es el retorno de Jesús a la vida el tercer día después de la crucifixión. La Ascensión ocurre cuarenta días después y es un acontecimiento distinto: la glorificación definitiva de Cristo que entra en la esfera de la gloria divina y asume el señorío universal. El CEC 660 distingue entre la «gloria velada» del Resucitado durante los cuarenta días y la «gloria exaltada» que comienza con la Ascensión.

¿Qué significa que Jesús "se sentó a la derecha de Dios"?

Es la expresión bíblica del poder y la autoridad suprema, tomada del Salmo 110. El CEC 663, citando a San Juan Damasceno, enseña que Cristo «está sentado corporalmente después de que se encarnó y de que su carne fue glorificada». El CEC 664 vincula este «sentarse» con el cumplimiento de la visión de Daniel sobre el reino eterno del Hijo del hombre (Dn 7, 14).

¿Por qué Jesús se fue al cielo si prometió estar siempre con nosotros?

Porque la Ascensión transforma el modo de presencia de Cristo, no la suprime. Jesús lo explicó antes de su Pasión: «Os conviene que yo me vaya, porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito» (Jn 16, 7). La presencia física local da paso a una presencia universal a través del Espíritu Santo y los sacramentos, conforme a la promesa de Mt 28, 20.

¿Cómo se relaciona la Ascensión con Pentecostés?

El CEC 667 los vincula directamente: Cristo, desde el cielo, «intercede sin cesar por nosotros como el mediador que nos asegura permanentemente la efusión del Espíritu Santo». La Ascensión es la condición teológica de Pentecostés: solo cuando Cristo entra en la gloria del Padre puede derramar el Espíritu sobre su Iglesia.

¿Qué cambia en la vida de la Iglesia después de la Ascensión?

Según el CEC 664, a partir de la Ascensión los apóstoles se convierten en testigos del «Reino que no tendrá fin». La Iglesia recibe el mandato misionero — «Id y haced discípulos a todos los pueblos» (Mt 28, 19) — y espera la efusión del Espíritu que lo hará posible. La Ascensión inaugura el tiempo de la Iglesia.