El Lunes Santo es el segundo día de la Semana Santa y forma parte del tiempo de preparación inmediata para el Triduo Pascual, cuando la Iglesia conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
Dentro de la tradición cristiana, este día también es conocido como “Lunes de Autoridad”, porque en los acontecimientos que narran los Evangelios Jesús revela de dónde proviene su verdadera autoridad: no de la fuerza ni del poder humano, sino del amor misericordioso de Dios.
La Iglesia propone que los fieles mediten, durante los días que van desde el Domingo de Ramos hasta el Miércoles Santo, distintos aspectos de la persona y la misión de Cristo. Así, cada jornada tiene un acento espiritual particular:
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el Lunes Santo, llamado Lunes de Autoridad;
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el Martes Santo, conocido como Martes de la Controversia;
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y el Miércoles Santo, llamado Miércoles de la Traición.
El Evangelio que la liturgia propone para este día está tomado del Evangelio de Juan (Jn 12, 1-11) y relata la unción de Jesús en Betania. En la casa de Lázaro de Betania, su hermana María de Betania unge los pies del Señor con un perfume muy costoso, mientras Judas Iscariote critica el gesto con una aparente preocupación por los pobres.
La respuesta de Jesús revela el sentido profundo de la escena: el amor que se derrama sobre Él anticipa su sepultura y manifiesta que su autoridad nace del amor, la entrega y la misericordia.
Lecturas Bíblicas del Lunes Santo
1. Primera Lectura: Isaías 42, 1-7
Así dice el Señor:
«Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero.
Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones.
No gritará, no clamará, no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará.
Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará,
hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas.»
Así dice el Señor Dios, que creó y desplegó los cielos, consolidó la tierra con su
vegetación,
dio el respiro al pueblo que la habita y el aliento a los que se mueven en ella:
«Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano,
te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones.
Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la
mazmorra a los que habitan las tinieblas.»
2. Salmo Responsorial: Sal 26, 1. 2. 3. 13-14
R/. El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi
vida, ¿quién me hará temblar? R/.
Cuando me asaltan los malvados para devorar mi carne, ellos? enemigos y
adversarios, tropiezan y caen. R/.
Si un ejército acampa contra mi, mi corazón no tiembla; si me declaran la guerra, me
siento tranquilo. R/.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé
valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R/.
Versículo antes del evangelio
Salve, Rey nuestro,
solamente tú te has compadecido de nuestros errores.
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3. Evangelio: San Juan 12, 1-11
Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:
—«¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?»
Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, llevaba lo que iban echando.
Jesús dijo:
—«Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis.»
Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.
Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.
Lunes Santo: Reflexión de San Francisco de Sales
Santa Magdalena siempre fue la perfumista del Señor que la escogió y la llamó a Sí para ejercer este oficio. El día de su conversión, llevaba el ungüento precioso con el cual embalsamó a Jesús. En la cena que siguió a la resurrección de Lázaro, llevaba su frasco de perfumes y también lo llevó a la sepultura de Jesús. Es decir, siempre hizo el oficio de perfumista.
También hay otra cosa admirable en ella: que está siempre a los pies de Jesús: cuando se convirtió, en el banquete en casa de Lázaro, al pie de la Cruz y en la Resurrección… ¡Qué dichosas seríais, queridas hijas, si a lo largo de vuestra vida, por nada dejaseis de estar a los pies del Salvador, viviendo en humildad y sumisión; imitando y siguiendo a esta reina de las perfumistas y más aún a la Reina de todas las reinas, la Virgen, nuestra querida Señora, de la cual, Santa Magdalena, era tan devota que jamás la abandonó.
También, nuestra Señora, quería mucho a esta santa, más que a todas las demás que la seguían. Acompañó a la Virgen en la muerte de su Hijo, cuando le sepultaron, en el camino de vuelta, y siempre estuvo junto a Ella hasta que partió para la Santa Gruta, junto a Marsella, a seguir con su penitencia. Allí llevó una vida más divina que humana, sin dejar por ello de estar con el corazón a los pies del Salvador.
¡Qué falta nos hace, a ejemplo de esta gran santa, hacernos siempre pequeños y bajos, a los pies de nuestro Señor!
Pero además hay que ofrecer el perfume, hay que llevar, a nuestro Maestro, un corazón amante para que Él le penetre y le despegue de sí mismo, como hacen el ungüento precioso y el bálsamo que, al caer sobre algodón, se mezclan y se unen de tal forma, cada vez más, poco a poco, que ya no se sabe si el algodón está perfumado o si es perfume; ni si el perfume es algodón o el algodón perfume. ¡Qué feliz es un alma así! En la tranquilidad de su corazón conserva amorosamente el sentimiento sagrado de la presencia de Dios.
(Sermón. X, 81, 87. Tratado del Amor de Dios, VII, 1. V, 10)
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¿Cuáles son las lecciones del Lunes Santo?
La escena de Betania ofrece varias enseñanzas para la vida cristiana y la meditación durante la Semana Santa.
1. La verdadera autoridad nace del amor:
El Lunes Santo recuerda que la autoridad de Jesucristo no se basa en la fuerza ni en el dominio, sino en el amor que se entrega por los demás.
Cristo tiene autoridad porque ama, perdona y salva, no porque impone su poder. Por eso su reinado se manifestará plenamente en la cruz.
Para meditar:
¿Mi forma de ejercer autoridad —en la familia, el trabajo o la comunidad— nace del amor o del deseo de dominar?
2. El amor auténtico es generoso y sin cálculo:
El gesto de María de Betania parece exagerado: derramar un perfume muy caro sobre los pies de Jesús. Sin embargo, el Evangelio muestra que el amor verdadero no calcula ni mide.
La entrega de María simboliza el amor que reconoce a Cristo como el centro de todo.
Para meditar:
¿Soy capaz de dar a Dios lo mejor de mi tiempo, de mi corazón y de mi vida?
3. El peligro de la hipocresía espiritual:
La reacción de Judas Iscariote parece razonable: vender el perfume y ayudar a los pobres. Pero el Evangelio revela que su argumento ocultaba intereses egoístas, porque estaba apegado al dinero.
Esto muestra que incluso las palabras aparentemente buenas pueden esconder motivaciones equivocadas.
Para meditar:
¿Mis acciones nacen de la caridad verdadera o del deseo de quedar bien ante los demás?
4. Reconocer a Cristo como el centro de todo:
La respuesta de Jesús —“A mí no siempre me tendréis”— no desprecia a los pobres, sino que recuerda que todo cobra sentido cuando Dios ocupa el primer lugar.
Cuando Cristo es el centro, el amor a Dios y el amor al prójimo se unen.
Para meditar:
¿Cristo ocupa realmente el primer lugar en mis decisiones y prioridades?
¿Quieres vivir la Semana Santa con devoción? Echa un vistazo a estos artículos que podrán ayudarte:
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¿Qué hizo Jesús el Lunes Santo?
El Lunes Santo, Jesucristo se encontraba en Betania, en casa de Lázaro de Betania. Durante una cena, María de Betania ungió sus pies con un perfume muy costoso y los secó con su cabello, en un gesto de amor y devoción. Según el Evangelio de Juan (Jn 12, 1-11), Jesús explicó que ese gesto anticipaba su sepultura, mientras Judas Iscariote criticó el acto por una falsa preocupación por los pobres.
¿Qué se celebra el Lunes Santo?
¿Qué lección nos da el Lunes Santo?
El Lunes Santo enseña que la verdadera autoridad de Jesucristo nace del amor y la entrega, no de la fuerza ni del poder. El gesto de María de Betania, que unge los pies de Jesús con un perfume muy costoso según el Evangelio de Juan (Jn 12, 1-11), muestra un amor generoso y humilde, mientras que la reacción de Judas Iscariote advierte sobre el peligro de la hipocresía y el apego al dinero.
¿Dónde puedo encontrar Misas de Lunes Santo cerca de mí?
La app Horarios de Misa permite ubicar iglesias católicas cercanas y consultar horarios de Misa, confesión y adoración en tiempo real.
¿Cuándo se celebra el Lunes Santo 2026?
En 2026, el Lunes Santo se celebrará el 30 de marzo. Este día forma parte de la Semana Santa, que culmina con el Domingo de Pascua, cuando la Iglesia celebra la resurrección de Jesucristo.
