Para los peregrinos que viajan a Jerusalén, es una gracia inmensa recorrer el camino por el que Jesús llevó la cruz por nuestra salvación. Este camino es conocido como la Vía Dolorosa o Vía del Dolor. Se extiende por unos 900 metros, en su mayor parte cuesta arriba. Atraviesa las escaleras empedradas e irregulares de la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Este recorrido dio origen a la devoción del Vía Crucis, tan querida por los católicos en todo el mundo.
No conocemos con absoluta precisión el trazado exacto que siguió el Señor en el siglo I. Sabemos que fue condenado en el Fuerte Antonia y que caminó hasta el Calvario, el lugar de la crucifixión y sepultura, hoy identificado con la Iglesia del Santo Sepulcro, que en tiempos de Jesús se encontraba fuera de las murallas de la ciudad.
Las estaciones que hoy marcan la Vía Dolorosa adoptan formas muy diversas: algunas están señaladas por pequeñas capillas al costado del camino; otras, por simples placas o inscripciones en los muros. El peregrino avanza esencialmente por el corazón de una ciudad viva y bulliciosa, entre tiendas, mercados y el constante murmullo de la vida cotidiana del Medio Oriente.
Lejos de distraer, ese entorno puede convertirse en parte de la oración. Probablemente, cuando Cristo recorrió este camino cargando la cruz, también estaba rodeado de ruido, agitación y multitudes.
¿Quieres recorrer la Vía Dolorosa y no perderte en medio del bullicio? Aquí te compartimos un mapa interactivo con la ruta detallada por las 14 estaciones, la historia de cada una de ellas y algunos tips para tu peregrinación.
14 Estaciones de la Vía Dolorosa
1. Iglesia de la Flagelación
Por Berthold Werner – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16166889
Al cruzar la Puerta de los Leones y dejar atrás la iglesia de Santa Ana, el peregrino encuentra, a la izquierda, un punto moderno que señala el inicio de las Estaciones. Un poco más adelante se ubica tradicionalmente la Primera Estación, en el patio del Colegio Árabe Omariye, lugar identificado con el antiguo Fuerte Antonia, la fortaleza que dominaba la explanada del Templo en tiempos de Jesús.
Aquí se recuerda el momento en que Poncio Pilato condenó al Señor, tras haber sido burlado y azotado por los soldados romanos. Según la costumbre actual, este espacio suele abrirse especialmente los viernes a las tres de la tarde, cuando los franciscanos se reúnen con los fieles para recorrer la Vía Dolorosa.
Sin embargo, el lugar más accesible para iniciar el recorrido de la Vía Dolorosa por tu cuenta es el complejo franciscano cercano, donde se encuentran la Iglesia de la Flagelación y la Capilla de la Condena. Se ubican dentro del monasterio que hoy alberga también un centro de estudios bíblicos.
La capilla de la Flagelación data del siglo XII, aunque fue rediseñada entre 1927 y 1929 por el arquitecto italiano Antonio Barluzzi, quien conservó su estilo sobrio y medieval. Es un espacio sencillo, de una sola nave, con bóveda sostenida por pilares. Sobre el altar destaca una cúpula con mosaicos dorados que representan una corona de espinas atravesada por estrellas, símbolo del sufrimiento glorioso de Cristo.
Las vidrieras ayudan al peregrino a meditar los misterios que allí se recuerdan: la flagelación, Pilato lavándose las manos y la liberación de Barrabás.
El evangelio según San Mateo narra este momento con sobriedad estremecedora:
«Pilato les dijo: “¿Qué, pues, haré con Jesús, llamado el Mesías?”. Todos dijeron: “¡Sea crucificado!”. Entonces él preguntó: “¿Pues qué mal ha hecho?”. Pero ellos gritaban aún más: “¡Sea crucificado!”. Entonces les soltó a Barrabás; y después de azotar a Jesús, lo entregó para que lo crucificaran”» (Mt 27, 22-23.26).
- Para más información de esta Iglesia, visita la página web de la Custodia de Tierra Santa.
- Ubicación: Q6JM+6MV Jerusalén, Israel.
2. Iglesia de la Condenación e Imposición de la Cruz
Por Tomere – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=43568211
La Segunda Estación de la Vía Dolorosa se encuentra dentro del recinto franciscano de la Ciudad Vieja de Jerusalén, junto a la Iglesia de la Flagelación. Aquí se alza la Iglesia de la Condena e Imposición de la Cruz, que recuerda el momento en que Jesús, tras ser condenado, recibió la Cruz sobre sus hombros.
Muy cerca se conservan restos del antiguo Arco del Ecce Homo, vinculado tradicionalmente a las palabras pronunciadas por Poncio Pilato al presentar a Cristo ante el pueblo. El arco visible hoy formaba parte de una construcción romana posterior, erigida en tiempos del emperador Adriano, tras la caída de Jerusalén. En la zona también se hallan vestigios del antiguo pavimento romano, el llamado litóstrato, cuyas losas estriadas se extienden por el entorno. En algunas piedras pueden verse marcas que evocan antiguos juegos, tradición que ha llevado a asociar el lugar con el episodio en que los soldados se repartieron las vestiduras del Señor.
La iglesia actual, levantada en 1904 sobre cimientos medievales y restos bizantinos, presenta una estructura elevada y luminosa, coronada por cinco cúpulas blancas. La luz natural desciende desde lo alto e ilumina el altar, detrás del cual una representación artística muestra a Jesús siendo conducido desde la Fortaleza Antonia para iniciar el camino hacia el Calvario. Cuatro pilares rosados sostienen el espacio, creando un clima de recogimiento y contemplación.
En el exterior puede verse una maqueta de Jerusalén en el siglo I, que ayuda al peregrino a comprender que el Gólgota se encontraba entonces fuera de las murallas de la ciudad.
El Evangelio describe con crudeza lo que aquí se medita:
«Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron a toda la cohorte en torno a él. Lo desnudaron, le pusieron un manto escarlata, y después de trenzar una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza. (…) Después de burlarse de él, le quitaron el manto, le pusieron sus propios vestidos y se lo llevaron para crucificarlo» (Mt 27, 27-31).
- Para más información de esta Iglesia, visita la página web de la Custodia de Tierra Santa.
- Ubicación: Q6JM+6MV Jerusalén, Israel.
3. Capilla Armenia de la Primera Caída
Por Anton – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=28490867
Continuando por la Vía Dolorosa y tras girar a la izquierda, el peregrino encuentra la Tercera Estación cerca del cruce con la calle El Wad. Allí, tras unas puertas metálicas azules, se alza una pequeña capilla conocida como la Capilla de la Primera Caída o “Capilla Polaca”, llamada así porque su restauración en 1948 fue financiada por soldados polacos que sirvieron en Palestina durante la Segunda Guerra Mundial. El lugar pertenece al Patriarcado Católico Armenio.
Sobre la entrada arqueada puede verse un bajorrelieve que representa a Jesús exhausto, inclinado bajo el peso de la Cruz. La imagen transmite el agotamiento físico y el peso espiritual que cargaba: el pecado del mundo.
La capilla es pequeña, estrecha y recogida, coronada por tres cúpulas. En su interior, una conmovedora composición de estatua y mural muestra a Cristo caído en el suelo, mientras ángeles lo contemplan con dolor. Las palabras del libro de las Lamentaciones parecen resonar en este lugar:
«…un consolador que pueda revivirme está lejos» (Lm 1,16).
Aunque los Evangelios no describen explícitamente las caídas de Jesús, la tradición cristiana ha meditado profundamente este momento a la luz del profeta Isaías:
«Ciertamente él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores; y nosotros lo tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo que nos sanó, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; pero el Señor cargó en él el pecado de todos nosotros» (Is 53, 4-6).
- Para más información de este lugar santo, visita la página web del Patriarcado Católico Armenio.
- Ubicación: Vía Dolorosa, Jerusalén.
4. Capilla del Desmayo
Por Anton 17 – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=28490897
Por Anton 17 – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=28490897
Por Anton 17 – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=28490897
A pocos metros de la Tercera Estación, también a la izquierda de la Vía Dolorosa, se encuentra un pequeño oratorio que recuerda el conmovedor encuentro entre Jesús y su Madre. El acceso es discreto: una puerta arqueada con rejas metálicas que conduce a un recinto católico armenio.
Sobre la entrada puede verse una delicada luneta con un bajorrelieve cincelado por el artista polaco Zieliensky. La escena representa a Jesús y a Virgen María mirándose con dolor profundo; María sostiene la muñeca de su Hijo en un gesto de amor y desgarro.
Este episodio no aparece narrado explícitamente en los Evangelios canónicos, pero la tradición cristiana lo ha meditado desde antiguo como un momento de intensísima comunión en el sufrimiento. Las palabras del libro de las Lamentaciones parecen dar voz al corazón de la Madre:
«Todos los que pasáis, mirad y ved: ¿hay algún dolor como el dolor que me aflige?» (Lm 1,12).
El encuentro entre Jesús y María solo puede comprenderse a la luz de la profecía de Simeón, cuando presentó al Niño en el Templo:
«Este niño está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para signo de contradicción —y a ti misma una espada te atravesará el alma—, para que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones» (Lc 2,34-35).
«Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón» (Lc 2,51).
- Para más información de este lugar santo, visita la página web del Patriarcado Católico Armenio.
- Ubicación: Barquq St 2, Jerusalem.
5. Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la Cruz
Por Anton 17 – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=28490939
A poca distancia de la estación anterior, en la esquina de un cruce de calles de la Vía Dolorosa, se encuentra la Quinta Estación. Una inscripción latina grabada en el dintel de una sencilla puerta de ladrillo claro señala el lugar: “Simon Cyrenaeo Crux Imponitur” (A Simón de Cirene se le impone la cruz). A ambos lados pueden verse cruces de Jerusalén talladas en la piedra.
La puerta conduce a una pequeña capilla franciscana, de fachada sobria. En su interior destaca una expresiva estatua de bronce que representa a Simón de Cirene ayudando a Jesús a sostener el peso del madero.
El episodio es narrado por los tres Evangelios sinópticos. San Mateo relata:
«Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón; a este obligaron a llevar su cruz» (Mt 27,32).
- Para más información de esta Iglesia, visita la página web de la Custodia de Tierra Santa.
- Ubicación: Jerusalén 1001969
6. Capilla Greco Católica de la Verónica
Por Anton 17 – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=28491036
Avanzando por la misma calle que la Quinta Estación, a la izquierda, el peregrino encuentra la Sexta Estación de la Vía Dolorosa. Se reconoce por sus puertas dobles de madera con bandas metálicas y la inscripción “VI Estación”.
El lugar pertenece a los católicos griegos y conserva la memoria del encuentro entre Jesús y Verónica. Según la tradición, movida por la compasión, esta mujer se abrió paso entre la multitud para limpiar el rostro del Señor con un velo. En ese gesto de valentía y ternura, el rostro de Cristo habría quedado milagrosamente impreso en la tela, dando origen a la devoción al “Santo Rostro”.
La capilla tiene un aire de cripta: luz tenue de velas, mampostería abovedada y un clima de recogimiento. La tradición identifica este sitio como la casa de Verónica, y también lo vincula con una antigua iglesia bizantina conocida como la “Casa de Cosme y Damián”, en honor a los mártires médicos del siglo IV.
A lo largo de los siglos, distintas iglesias han afirmado conservar la reliquia del Santo Rostro. Una antigua tradición sostiene que Verónica llevó el velo a Roma y lo entregó al papa Clemente I, y que la reliquia se venera en la Basílica de San Pedro.
Aunque este episodio no aparece en los Evangelios canónicos, la tradición cristiana lo ha conservado como símbolo de la compasión activa.
Las palabras del salmista parecen resonar con especial fuerza en esta estación:
«Tu rostro, Señor, busco. No me escondas tu rostro» (Sal 27,8-9).
- Para más información de esta iglesia, visita la página web de las Hermanitas de Jesús.
- Ubicación: Vía Dolorosa, Jerusalén.
7. Capilla de la Segunda Caída
Por Anton 17 – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=28501303
En la parte superior de la Vía Dolorosa, en un cruce en forma de “T”, se encuentra la Séptima Estación. Sobre una puerta y una ventana enrejadas pueden verse —aunque a veces ocultos entre los puestos del mercado— los números romanos “VII”. Allí funciona una pequeña capilla franciscana, generalmente abierta a los peregrinos.
Este lugar tiene un significado especial desde el punto de vista histórico. Marca lo que habría sido el límite occidental de la antigua muralla de la ciudad. Muchos estudiosos lo identifican con la llamada “Puerta del Juicio”, donde se proclamaban públicamente las sentencias de muerte de quienes iban a ser ejecutados. Desde allí, Jesús habría sido conducido fuera de la ciudad, camino al Calvario.
La capilla es luminosa y recogida. En su interior pueden verse representaciones de Cristo cayendo nuevamente bajo el peso de la Cruz, así como una obra en bronce de gran expresividad. En el exterior, un pilar entre la Vía Dolorosa y la calle del mercado señala el lugar tradicional de esta segunda caída.
La tradición del Vía Crucis contempla aquí el agotamiento creciente del Señor. El camino se hace más duro, el cuerpo más débil, el peso más insoportable. Las palabras de las Lamentaciones parecen dar voz a este momento:
«Yo soy el hombre que ha visto aflicción (…) me ha conducido a tinieblas sin luz. Ha obstruido mi camino con piedras labradas, ha torcido mis sendas. Ha hecho que mis dientes rechinen sobre grava y me ha hundido en el polvo» (cf. Lm 3,1-2.9.16).
- Para más información de esta iglesia, visita la página web de la Custodia de Tierra Santa.
- Ubicación: Jerusalén, Vía Dolorosa.
8. Monasterio Griego Ortodoxo de San Charalambos
Por Kyle Taylor from London, 84 Countries – Israel – Jerusalem – The Old City – 117, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=38442511
Después de atravesar el zoco y continuar unos metros cuesta arriba por la Vía Dolorosa, el camino se desvía hacia una estrecha calle lateral. Allí, a unos 30 o 40 metros de la Séptima Estación, se encuentra uno de los lugares más discretos del recorrido.
En el muro exterior del monasterio griego ortodoxo de San Caralambos — cercano al hospicio alemán de San Juan— puede verse una pequeña cruz latina tallada en la piedra, ennegrecida por el paso del tiempo y el humo de las velas que a veces se encienden en su base. Alrededor aparecen grabadas las letras “IC XC NIKA”, expresión griega que significa: “Jesucristo vence”.
Este sencillo signo marca el lugar tradicional donde Jesús se encontró con las mujeres de Jerusalén que lloraban al verlo pasar camino al Calvario. El evangelio según san Lucas recoge este conmovedor episodio:
«Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos. Porque vendrán días en que dirán: “¡Dichosas las estériles, los vientres que no engendraron y los pechos que no amamantaron!”. Entonces comenzarán a decir a los montes: “Caed sobre nosotros”, y a las colinas: “Cubridnos”. Porque si así tratan al leño verde, ¿qué será del seco?» (Lc 23,28-31).
- Para más información de la iglesia de las Bodas de Caná, visita la página web de la Custodia de Tierra Santa.
- Ubicación: Vía Dolorosa, Jerusalén.
9. Patriarcado Copto Ortodoxo
Por Berthold Werner – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=14524723
Para llegar a la Novena Estación de la Vía Dolorosa, el peregrino debe desandar brevemente el camino desde la Séptima, girar hacia el zoco y, tras unos metros, subir por una amplia escalera que serpentea hasta un punto elevado del recorrido. Allí, incrustado en el muro exterior del Patriarcado Copto, puede verse el fuste desgastado de una columna romana: ese sencillo vestigio señala el lugar tradicional de la tercera caída de Jesús.
Este punto es particularmente significativo, porque se encuentra ya a la vista de la Iglesia del Santo Sepulcro. La tradición quiere expresar así que Cristo cayó cuando el Calvario estaba muy cerca. El final del camino era visible, pero las fuerzas humanas parecían agotarse.
Originalmente, esta caída se conmemoraba dentro del atrio del Santo Sepulcro, marcada por una piedra con una cruz grabada. Con el paso de los siglos, la memoria se fijó en la ubicación actual, junto al arco que conduce al Patriarcado Copto Católico.
Muy cerca se encuentra también el pequeño conjunto monástico etíope, levantado sobre antiguas ruinas de la basílica constantiniana. Desde allí, un pasaje estrecho conduce hacia la plaza del Santo Sepulcro.
La tercera caída expresa el extremo del agotamiento físico de Jesús. Las palabras de las Lamentaciones iluminan esta escena:
«Bueno es para el hombre llevar el yugo desde su juventud. Que se siente solo y en silencio cuando el Señor se lo impone; que ponga su boca en el polvo: quizá aún haya esperanza; que ofrezca la mejilla al que lo hiere y se sacie de oprobios. Porque el Señor no rechaza para siempre; antes bien, si aflige, también se compadece según la abundancia de su misericordia» (Lm 3,27-32).
- Para más información de esta iglesia, visita la página web del Monasterio Copto Ortodoxo de Jerusalén.
- Ubicación: 8 4, 2030، Долна Василица
10-14. Basílica del Santo Sepulcro
Con la Novena Estación concluye el recorrido exterior por la Vía Dolorosa. Las siguientes Estaciones penitenciales se encuentran ya dentro de la Iglesia del Santo Sepulcro, el lugar donde la tradición cristiana sitúa la crucifixión, muerte y sepultura de Jesucristo.
Habitualmente, desde la Novena Estación se puede acceder por una puerta situada a la izquierda, atravesando el monasterio etíope en la azotea y descendiendo por sus capillas hasta la explanada del Santo Sepulcro. Si este paso estuviera cerrado, será necesario rodear el complejo hasta la entrada principal del templo.
Conviene tener en cuenta que, debido a la afluencia constante de peregrinos y visitantes, puede haber pequeñas variaciones en el lugar exacto donde rezar cada estación. En cualquier caso, el Calvario y el Sepulcro concentran las últimas cinco estaciones del Vía Crucis.
- Para más información de esta iglesia, visita la página web de la Custodia de Tierra Santa.
- Ubicación: Q6HH+9RX Jerusalén, Israel.
10. Jesús es despojado de sus vestiduras
Por User:Mattes – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16343550
La Décima Estación puede rezarse en la explanada, junto a las escaleras exteriores a la derecha de la entrada principal, bajo un pórtico cerrado. No obstante, también es frecuente realizarla en la capilla católica romana de la Clavadura en la Cruz, situada ya en la parte superior del Calvario. Para ello, al entrar en la basílica, el peregrino se dirige de inmediato a la derecha y sube por una de las dos escaleras que conducen al Calvario.
Gran parte de la plataforma actual está sostenida por una infraestructura posterior, aunque la parte oriental conserva la roca original.
El episodio es narrado por el Evangelio según san Mateo:
«Y cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota (que significa lugar de la Calavera), le ofrecieron a beber vino mezclado con hiel; pero, después de probarlo, no quiso beberlo. Y cuando lo hubieron crucificado, se repartieron sus vestidos, echando suertes; y sentados, le custodiaban allí» (Mt 27,33-36).
11. Capilla Católica de la Crucifixión
Por Юкатан – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5330106
Apenas unos metros separan la Décima de la Undécima Estación. El peregrino se encuentra ya en la nave latina del Calvario, restaurada en 1937 por el arquitecto Antonio Barluzzi. Los mosaicos del techo son obra de Pietro D’Achiardi, quien conservó en su composición una figura medieval de Cristo, integrando así tradición y renovación artística.
El altar de bronce plateado fue un regalo de Fernando I de’ Medici y se atribuye al dominico Domenico Portigiani (1588). Originalmente destinado a la Piedra de la Unción, sus paneles representan escenas de la Pasión del Señor, invitando al recogimiento y la contemplación.
A la derecha, una ventana protegida por una reja permite ver la capilla de los Francos, dedicada a Nuestra Señora de los Dolores y a san Juan. Según la tradición, este sería el lugar donde la Virgen María permaneció durante los preparativos de la Crucifixión.
En esta Undécima Estación contemplamos el momento en que Jesús es clavado en la cruz, en la Capilla de la Crucifixión. El evangelista san Mateo lo narra con sobriedad:
«Sobre su cabeza pusieron la acusación contra él, que decía: “Este es Jesús, el Rey de los judíos”. Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y los que pasaban se burlaban de él, meneando la cabeza y diciendo: “Tú que derribas el templo y lo reedificas en tres días, sálvate a ti mismo. Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz”. Así también los principales sacerdotes, con los escribas y los ancianos, se burlaban de él, diciendo: “A otros salvó; a sí mismo no puede salvarse. Es el Rey de Israel; que baje ahora de la cruz, y creeremos en él”» (Mt 27,37-42).
12. Capilla Ortodoxa de la Crucifixión
Por I, Ondřej Žváček, CC BY 2.5, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=25773907
La tradición sitúa la muerte del Señor en la parte oriental del Calvario, a la izquierda de la nave latina, dentro de la Capilla Ortodoxa Griega.
Bajo el altar ortodoxo, un disco de plata con un orificio central marca el lugar donde, según la tradición, se alzó la cruz de Cristo. Los peregrinos suelen arrodillarse y tocar la roca a través de esa abertura, en un gesto de profunda veneración. En tiempos del emperador Constantino I, este punto estaba señalado con una cruz de madera; más tarde, en el año 417, el emperador Teodosio II la sustituyó por otra de oro y piedras preciosas.
A la derecha del altar, protegida por un cristal, puede verse una hendidura en la roca que la antigua tradición asocia con el terremoto mencionado en el Evangelio de san Mateo (27,51), cuando «la tierra tembló y las rocas se hendieron».
El relato evangélico nos introduce en el momento culminante del sacrificio:
«Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena. Y hacia la hora novena, Jesús clamó con fuerte voz: “Elí, Elí, ¿lama sabactani?”, esto es: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Algunos de los presentes decían: “Este llama a Elías”. Y enseguida uno de ellos corrió, tomó una esponja, la empapó en vinagre y, sujetándola a una caña, le daba de beber. Pero los otros decían: “Deja, veamos si viene Elías a salvarlo”. Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, entregó el espíritu» (Mt 27,45-50).
13. Piedra de la Unción
Por adriatikus – self-made using a Canon PowerShot A530 camera, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3481778
El altar latino de la Decimotercera Estación se sitúa entre la Undécima y la Duodécima, en el Calvario, y está decorado con un busto de madera de Nuestra Señora de los Dolores, ofrecido por Portugal en 1778. Este altar es conocido también como el del Stabat Mater, evocando el dolor de María al pie de la cruz.
En Jerusalén, la escena del Descendimiento estuvo tradicionalmente unida a la unción del cuerpo de Jesús, que hoy se conmemora al oeste del Calvario, en la Piedra de la Unción. Antes de las Cruzadas, este lugar correspondía a la Capilla de Santa María; desde el siglo XIII se venera explícitamente como el sitio donde el cuerpo del Señor fue preparado para la sepultura.
La piedra actual —un bloque rojo pulido con inscripción griega— cubre la roca sobre la que, según la tradición, fue depositado el cuerpo de Jesús. Los antiguos peregrinos describían en este punto una piedra oscura (negra, verde o blanca) que recordaba la unción. Hoy puede leerse alrededor la inscripción:
«El noble José, bajando el cuerpo sin pecado de la madera, vino con un sudario de lino limpio y especias aromáticas y lo enterró en una tumba nueva».
La estación puede rezarse junto al altar del Stabat Mater, entre las dos capillas del Calvario, o bien en la planta baja, ante la Piedra de la Unción, donde numerosos peregrinos se inclinan para tocar y besar la piedra en señal de veneración.
El Evangelio según san Mateo recoge el clima espiritual que rodea estos momentos:
«Cuando el centurión y los que estaban con él custodiando a Jesús vieron el terremoto y lo que había sucedido, se llenaron de temor y dijeron: “¡Verdaderamente este era el Hijo de Dios!”. También estaban allí muchas mujeres mirando desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle» (Mt 27,54-55).
14. Santo Sepulcro
Por Zairon – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=36736129
Para llegar al Santo Sepulcro, el peregrino desciende desde el Calvario, pasando junto a la Piedra de la Unción. Muy cerca se encuentra una losa circular protegida por una reja de hierro; según la tradición, desde ese punto las santas mujeres contemplaron de lejos a Jesús en la cruz (cf. Mt 27,55).
En el centro de la gran rotonda de la Iglesia del Santo Sepulcro se alza el Sepulcro, conocido en griego como Anástasis (Resurrección). Este santuario comprende dos espacios principales: la Capilla del Ángel y la cámara funeraria propiamente dicha. La estructura actual es fruto de la restauración griega de 1810.
La Capilla del Ángel sustituye a la antigua antecámara del sepulcro. En el centro se eleva un pedestal de mármol que, según la tradición, contiene un fragmento de la piedra circular que cerraba la entrada de la tumba.
Una pequeña abertura arqueada conduce a la cámara funeraria. Tras la destrucción ordenada por el califa Al-Hakim bi-Amr Allah en el año 1009, solo se conservaron las partes inferiores originales; el resto quedó revestido en mármol. Sobre el banco funerario del lado norte se colocó en 1555 una losa de mármol —hoy visible y marcada por una grieta longitudinal— por iniciativa del franciscano Bonifacio de Ragusa, entonces guardián del Monte Sión.
Aquí culmina el Vía Crucis. El cuerpo de Jesús fue depositado en el sepulcro nuevo, excavado en la roca. Pero el silencio de la tumba no es definitivo. El sepulcro vacío permanece como el gran signo de la fe cristiana:
«No está aquí, pues ha resucitado, como dijo» (Mt 28,6).
Si quieres visitar estas iglesias, recuerda que tu aplicación de Horarios de Misa será tu mejor compañera de viaje. Te ayudará a encontrar los horarios de las Misas locales, los servicios de Confesión y los tiempos de Adoración, asegurando que tu peregrinación espiritual esté siempre conectada con los sacramentos. Descárgala ahora.
Peregrino, si tienes el privilegio de rezar el Vía Crucis por la Vía Dolorosa recuerda estas palabras del Cardenal Ratzinger:
“Jesús mismo nos interpretó el significado del Vía Crucis; nos enseñó a rezarlo y seguirlo: el Vía Crucis es el camino de perdernos a nosotros mismos, el camino del verdadero amor. En este camino Él nos ha precedido”.
Sigamos las huellas del Salvador. Meditemos cada paso que el amor le hizo dar para nuestra salvación. Démosle gracias por su infinita misericordia. Y propongamos renunciar a todo afecto deliberado al pecado, que fue, a fin de cuentas, la causa de la terrible pasión del Señor.
¿Qué es la Vía Dolorosa?
La Vía Dolorosa es el camino tradicional que recorrió Jesús desde el lugar de su condena hasta el Gólgota, donde fue crucificado. Se encuentra en la Ciudad Vieja de Jerusalén y está compuesta por 14 estaciones que recuerdan distintos momentos de la Pasión de Cristo.
Hoy es uno de los itinerarios de peregrinación cristiana más importantes del mundo.
¿Por qué se llama Vía Dolorosa?
El nombre proviene del latín Via Dolorosa, que significa “Camino del Dolor”. Hace referencia al sufrimiento que Jesús experimentó durante su trayecto hacia la crucifixión: las caídas, el peso de la cruz, los encuentros y, finalmente, su muerte en el Calvario.
¿Cuáles son las estaciones de la Vía Dolorosa?
Las 14 estaciones tradicionales son:
-
Jesús es condenado a muerte
-
Jesús carga con la cruz
-
Jesús cae por primera vez
-
Jesús se encuentra con su Madre
-
Simón de Cirene ayuda a llevar la cruz
-
La Verónica enjuga el rostro de Jesús
-
Jesús cae por segunda vez
-
Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén
-
Jesús cae por tercera vez
-
Jesús es despojado de sus vestiduras
-
Jesús es crucificado
-
Jesús muere en la cruz
-
Jesús es bajado de la cruz
-
Jesús es colocado en el sepulcro
Las primeras nueve estaciones están distribuidas por las calles de la Ciudad Vieja, y las cinco últimas se encuentran dentro de la Iglesia del Santo Sepulcro.
¿Qué distancia recorrió Jesús con la cruz?
Se estima que el recorrido tradicional de la Vía Dolorosa tiene aproximadamente entre 600 y 700 metros.
Aunque la distancia no es larga, debe considerarse el contexto: calles estrechas, pendiente ascendente, el peso de la cruz y el estado físico de Jesús tras la flagelación.
¿Cuánto tiempo se tarda en recorrer la Vía Dolorosa?
El recorrido puede hacerse en unos 30 minutos si se camina sin detenerse.
Sin embargo, lo habitual es dedicar entre 1 y 2 horas, especialmente si se rezan las estaciones o se visita con calma la Iglesia del Santo Sepulcro.
Los viernes por la mañana suele celebrarse un Vía Crucis guiado por los franciscanos, lo que puede extender la duración.
¿Cuánto mide la Vía Dolorosa?
La Vía Dolorosa mide aproximadamente 600–700 metros, dependiendo del punto exacto de inicio que se tome dentro del recinto tradicional.
¿Dónde empieza la Vía Dolorosa?
radicionalmente comienza en las inmediaciones del antiguo pretorio romano, identificado hoy con el área cercana a la Puerta de los Leones, en el barrio musulmán de la Ciudad Vieja.
Desde allí el recorrido atraviesa calles y mercados hasta culminar en la Iglesia del Santo Sepulcro, donde se encuentran el Calvario y el Sepulcro de Cristo.
¿Qué aplicación ayuda a encontrar horarios de Misa en Tierra Santa?
La app Horarios de Misa permite ubicar iglesias católicas cercanas y consultar horarios de Misa, confesión y adoración en tiempo real durante tu viaje.
