La Suma Teológica, escrita por Santo Tomás de Aquino —conocido como el Doctor Angélico— entre los años 1265 y 1273, es una de las obras más importantes de la teología cristiana. Representa la culminación del pensamiento escolástico y se convirtió en un pilar intelectual de la Iglesia Católica.
Lejos de ser un texto antiguo sin vigencia, la Suma Teológica sigue siendo una fuente viva de sabiduría. Su valor fue reconocido oficialmente por el Magisterio de la Iglesia, especialmente en la encíclica Aeterni Patris, publicada por el papa León XIII en 1879. En este documento, el Pontífice impulsó el estudio de la filosofía cristiana basada en Santo Tomás de Aquino y afirmó que en su pensamiento se expresa de modo ejemplar la armonía entre la fe y la razón.
Para quienes se acercan por primera vez a esta obra, conviene saber que la Suma Teológica fue pensada desde su origen como un manual para principiantes, es decir, para aquellos que dan sus primeros pasos en el estudio de las verdades de la fe.
¿Quieres leer la Suma Teológica? ¿Te sientes desorientado por su tamaño y estructura? Te presentamos esta guía para principiantes que te ayudará a comprenderla.
¿Quién era Santo Tomás de Aquino?
Santo Tomás de Aquino fue un fraile dominico, teólogo y filósofo del siglo XIII. Se lo considera uno de los grandes maestros del pensamiento católico. Nació en 1225 en el castillo de Roccasecca, en el sur de Italia, en el seno de una familia noble. Desde joven mostró una inclinación por el estudio y la vida religiosa.
A pesar de la oposición inicial de su familia, ingresó en la Orden de Predicadores, donde pudo desarrollar plenamente su vocación intelectual y espiritual. Durante el tiempo en que su familia intentó apartarlo de la vida religiosa, Santo Tomás fue retenido contra su voluntad. Según la tradición, en una ocasión le enviaron a una mujer para tentarlo y hacerlo abandonar su vocación. Tomás reaccionó tomando un tizón encendido y persiguiéndola fuera de la habitación. Luego se arrodilló en oración y pidió a Dios la gracia de la pureza. Desde entonces, fue conocido por su vida casta y su dominio de sí mismo.
Formado en las principales escuelas de su tiempo, fue discípulo de san Alberto Magno y se destacó por su capacidad para unir el rigor filosófico con la profundidad de la fe. Se cuenta que, durante su etapa de estudiante y luego como maestro, Santo Tomás era un hombre de carácter silencioso y humilde. Sus compañeros, al ver su aspecto retraído y su complexión robusta, lo apodaron despectivamente “el buey mudo”. San Alberto Magno, su maestro, al escuchar esas burlas, respondió con una frase que se hizo célebre: “Vosotros llamáis a Tomás buey mudo, pero su mugido resonará por todo el mundo”. Con el tiempo, la profundidad de su pensamiento confirmó estas palabras.
En una época marcada por el redescubrimiento de Aristóteles, Santo Tomás supo integrar la filosofía clásica con la doctrina cristiana. Así demostró que la razón y la fe no se oponen, sino que se iluminan mutuamente. Su enseñanza se caracterizó por la claridad, el orden y el deseo de conducir a la verdad con humildad frente al misterio y fidelidad a la Verdad revelada.
Hacia el final de su vida, después de una profunda experiencia mística mientras celebraba la Santa Misa, Santo Tomás dejó inconclusa la Suma Teológica. Cuando uno de sus hermanos le preguntó por qué no continuaba escribiendo, respondió con humildad: “No puedo seguir. Todo lo que he escrito me parece paja, comparado con lo que se me ha revelado”.
La Iglesia reconoció muy pronto la grandeza de su pensamiento y la santidad de su vida. Fue llamado el Doctor Angélico por la elevación de su doctrina y la pureza de su enseñanza. Fue canonizado en 1323 y proclamado Doctor de la Iglesia en 1567.
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Suma Teológica para principiantes
¿Por qué Santo Tomás de Aquino escribió la Suma Teológica?
El origen de la Suma Teológica está ligado a un problema en la enseñanza de la teología que Santo Tomás de Aquino detectó en las universidades de su época. En el siglo XIII, la formación teológica se apoyaba sobre todo en el comentario de las Sentencias de Pedro Lombardo, un método que, según el Aquinate, solía generar confusión por el desorden de los temas y la repetición innecesaria de cuestiones secundarias.
Frente a esta situación, Santo Tomás de Aquino concibió la Suma Teológica como una exposición de la doctrina cristiana que fuera clara, breve y bien ordenada. Su objetivo no era seguir el ritmo de las discusiones académicas, sino presentar la fe según un orden lógico y comprensible. Esa misma intención de claridad es la que debe guiar al lector de hoy: la Suma no pretende ocultar la verdad con un lenguaje complicado, sino explicarla de forma transparente y accesible.
¿Cómo es la estructura de la Suma Teológica?
Para leer la Suma Teológica, es fundamental comprender su unidad básica: el artículo. Esta obra no se lee como un libro moderno de texto continuo, sino como una serie de respuestas a problemas concretos, siguiendo el método de la disputatio medieval. Cada artículo está cuidadosamente estructurado y sigue un esquema fijo, pensado para tratar una cuestión de manera completa y ordenada.
- Planteamiento (Utrum): Presenta el tema en forma de pregunta clara: ¿es o no es? Delimita con precisión el problema que se va a estudiar.
- Objeciones (Videtur quod): Expone los argumentos más fuertes contra la postura que Santo Tomás sostendrá. Invita al lector a reflexionar y ejercitar el pensamiento crítico.
- Sed contra: Cita una autoridad reconocida, como la Sagrada Escritura, un Padre de la Iglesia o un Filósofo antiguo que sostiene la verdad. Vincula la respuesta con la tradición de la Iglesia.
- Respuesta (Respondeo): Es el núcleo del artículo. Aquí Santo Tomás desarrolla su enseñanza principal, apoyándose en la razón y en la fe.
- Respuestas a las objeciones (Ad): Contesta una por una las objeciones planteadas al inicio. Aclara dudas y corrige posibles malentendidos.
Este método asegura que ninguna dificultad quede sin tratar. Para el lector principiante, es fundamental distinguir estas partes y recordar que la verdadera enseñanza de Santo Tomás se encuentra en el Respondeo y en las respuestas finales, no en las objeciones iniciales.
¿Qué debo saber antes de empezar a leer la Suma Teológica?
Antes de entrar en los tratados teológicos, es importante que el lector conozca algunos conceptos filosóficos básicos que sostienen toda la Suma Teológica. Santo Tomás de Aquino toma la filosofía de Aristóteles y la adapta para ponerla al servicio de la fe. Estas distinciones no son un detalle académico, sino una ayuda necesaria para comprender correctamente lo que el Santo enseña.
Acto y potencia
Para Santo Tomás de Aquino, la realidad se entiende a partir de la distinción entre acto y potencia. El acto es lo que una cosa es en este momento; la potencia es la posibilidad de llegar a ser algo más. Todo cambio ocurre cuando algo pasa de la potencia al acto gracias a la acción de otro que ya está en acto.
Esta idea está en la base de la primera vía para demostrar la existencia de Dios: si todo lo que se mueve necesita ser movido, debe existir un Primer Motor que no cambie, que sea Acto Puro. Ese Primer Motor es Dios, en quien no hay potencia ni cambio, sino plenitud total del ser.
Esencia y existencia
Otra enseñanza central de la Suma Teológica es la distinción entre esencia y existencia. La esencia responde a qué es una cosa, mientras que la existencia hace que esa cosa sea real. En los seres creados, estas dos dimensiones no son lo mismo: se puede entender qué es un hombre sin que por eso exista necesariamente. Solo en Dios la esencia y la existencia coinciden plenamente. Dios no posee el ser como algo añadido, sino que es el Ser mismo. Esto muestra que todo lo creado depende totalmente de Dios para existir.
Sustancia y accidentes
Para comprender la realidad visible, Santo Tomás distingue entre sustancia y accidentes. La sustancia es lo que una cosa es en sí misma, mientras que los accidentes son las características que pueden cambiar sin que la cosa deje de ser lo que es, como el color, el tamaño o los conocimientos.
Gracias a esta distinción, se puede explicar cómo una persona puede cambiar a lo largo del tiempo y seguir siendo la misma. En la teología sacramental, especialmente en la Eucaristía, esta enseñanza es fundamental para comprender la transustanciación: la sustancia del pan cambia, porque se transforma en el Cuerpo del Señor, mientras que sus accidentes (la apariencia de pan) permanecen.
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¿Cuántas partes tiene la Suma Teológica?
La Suma Teológica está organizada siguiendo una idea central: todo procede de Dios y todo está llamado a volver a Él. Este movimiento se expresa como un camino de ida y vuelta: las criaturas salen de Dios por la creación y regresan a Él por la gracia y la vida moral.
Primera Parte (Prima Pars): Dios y la creación
La Prima Pars es la base de toda la obra. Comienza estudiando a Dios en sí mismo, tratando su existencia a través de las cinco vías y sus atributos, como la bondad y la inmutabilidad. Luego aborda el misterio de la Santísima Trinidad, explicando la relación entre las Personas divinas.
Después de contemplar quién es Dios, Santo Tomás explica cómo las criaturas proceden de Él. Aquí se desarrollan los temas de la creación del mundo, los ángeles y, finalmente, el hombre. El tratado sobre el ser humano es especialmente importante para el principiante, ya que explica la naturaleza del alma, su unión con el cuerpo y las facultades humanas como la inteligencia y el libre albedrío.
Segunda Parte (Secunda Pars): el camino del hombre hacia Dios
Esta parte se centra en la vida moral y muestra cómo el hombre puede volver a Dios. Se divide en dos grandes secciones:
- Prima Secundae:
Estudia el fin último del hombre, que es la felicidad o bienaventuranza, y los medios para alcanzarla: los actos humanos, las pasiones, las virtudes, el pecado, la ley y la gracia.
- Secunda Secundae:
Aplica estos principios a la vida concreta. Analiza las virtudes teologales y cardinales, junto con los vicios que se les oponen. Para muchos lectores, esta es la parte más práctica, ya que se relaciona directamente con la vida espiritual y moral cotidiana.
Tercera Parte (Tertia Pars): Cristo y los sacramentos
La Tertia Pars presenta a Jesucristo como el mediador entre Dios y los hombres. Después de haber visto de dónde viene el hombre y hacia dónde se dirige, esta parte muestra el camino concreto: la Encarnación, la vida, la pasión y la resurrección de Cristo. También explica los sacramentos como los medios por los cuales Cristo comunica la gracia.
Esta parte quedó incompleta debido a la muerte de Santo Tomás y fue continuada por sus discípulos a partir de sus escritos anteriores.
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¿En qué orden debería leer la Suma Teológica?
Para quienes recién comienzan, seguir el orden original de la Suma Teológica puede resultar difícil, especialmente por la complejidad filosófica de las primeras cuestiones. Por eso, puede ser útil adoptar un recorrido de lectura más pedagógico:
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Primera etapa: Las virtudes
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Corresponde a la Secunda Secundae (II-II, cuestiones 1–170).
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Es la parte más práctica y espiritual de la obra.
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Ayuda a aplicar la enseñanza de Santo Tomás a la vida cristiana diaria.
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Segunda etapa: El hombre
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Se encuentra en la Prima Pars (I, cuestiones 75–102).
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Permite comprender quién es el ser humano, qué es el alma y cómo actúan la inteligencia y la voluntad.
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Tercera etapa: Dios y la creación
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Incluye la Prima Pars (I, cuestiones 1–44).
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Establece las bases racionales de la fe y ayuda a comprender quién es Dios y cómo creó el mundo.
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Cuarta etapa: Cristo y los sacramentos
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Corresponde a la Tertia Pars (III, cuestiones 1–90).
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Conduce el estudio hacia la persona de Jesucristo y los medios de la gracia.
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Uso de comentarios y guías para leer la Suma Teológica
Para un lector principiante, es muy útil contar con obras que ayuden a traducir el pensamiento de Santo Tomás a un lenguaje más actual. Estas guías facilitan la comprensión sin perder la riqueza doctrinal del texto original.
Recursos recomendados
- A Companion to the Summa – Walter Farrell, O.P.
Esta obra clásica en cuatro volúmenes presenta una paráfrasis completa de la Suma Teológica. Convierte el lenguaje escolástico en una prosa clara y accesible, manteniendo la profundidad del contenido.
- Catecismo de la Suma Teológica – Thomas Pègues, O.P.
Resume cada cuestión en forma de preguntas y respuestas. Es ideal para captar rápidamente las ideas principales.
- Ediciones de la BAC (Biblioteca de Autores Cristianos)
Esta referencia fundamental en lengua española incluye introducciones y notas explicativas que aclaran términos técnicos y fuentes.
- Guías de Étienne Gilson y Josef Pieper
Ayudan a comprender el espíritu del tomismo. Ofrecen contexto histórico y sentido existencial de la obra de Santo Tomás.
Frases de Santo Tomás de Aquino sobre el estudio
Santo Tomás de Aquino no era solo un intelectual, sino un santo cuya inteligencia estaba inflamada por el amor. Para él, el estudio era una extensión de la oración. Sus consejos al Hermano Juan sobre cómo estudiar son una regla de oro para cualquier principiante :
- Gradualidad:
«No quieras entrar de golpe en el mar, sino a través de los ríos».
Se debe comenzar por lo más sencillo antes de abordar los misterios más profundos.
- Silencio y Recogimiento:
«Sé tardío para hablar y lento para ir al locutorio».
El conocimiento de la verdad requiere un espacio interior de quietud para escuchar al Espíritu Santo, verdadero maestro de Teología.
- Oración Constante: La luz de la inteligencia debe ser pedida al «Creador inefable».
- Caridad Intelectual: No importa quién diga la verdad, sino la verdad misma. Y esta debe enseñarse siempre con amor.
La lectura de la Suma debe estar acompañada por la oración que el propio Santo rezaba antes de estudiar, pidiendo que Dios «disipe las dobles tinieblas» del pecado y la ignorancia, y conceda «facilidad para aprender y sutileza para interpretar». El fin último de este estudio no es la acumulación de datos, sino la transformación del alma para que, conociendo mejor a Dios, pueda amarlo con más fuerza.
¿Qué dificultades puedo tener al empezar a leer la Suma Teológica?
Quien se acerca por primera vez a la Suma Teológica puede encontrarse con términos que resultan poco familiares. Es importante tener presente que, en el pensamiento de Santo Tomás, las palabras se usan con un sentido preciso y bien definido.
El lenguaje de la participación
Santo Tomás utiliza la idea de participación para explicar la relación entre Dios y las criaturas. Dios es el Ser en sentido pleno, mientras que las criaturas existen porque reciben el ser de Dios. Esto significa que nada existe por sí mismo, sino que todo depende de Dios en cada momento. Esta enseñanza evita dos errores: no identifica a Dios con el mundo, ni lo separa de su creación, sino que muestra su presencia providente.
La relación entre razón y fe
Otra dificultad frecuente es distinguir el papel de la razón y el de la fe. Para Santo Tomás de Aquino, la teología utiliza la razón al servicio de la fe. La razón puede llegar a ciertas verdades, como la existencia de Dios, pero hay misterios que solo se conocen por la revelación, como la Trinidad o la Encarnación. La Suma Teológica enseña que fe y razón no se contradicen, porque ambas tienen su origen en la misma verdad: Dios.
¿Por qué debería leer la Suma Teológica?
La Suma Teológica no es solo un libro de estudio, sino también una escuela de contemplación y crecimiento espiritual. Su lectura ofrece al principiante una base firme frente a las confusiones del pensamiento moderno, ya que propone un orden claro que ayuda a organizar no solo las ideas, sino también la propia vida. La actualidad del pensamiento de Santo Tomás, sostenida por siglos de enseñanza de la Iglesia y por su síntesis entre filosofía y fe, hace de esta obra una puerta segura hacia una fe más madura y bien fundada.
Esta importancia fue redescubierta con fuerza en el siglo XIX, cuando el papa León XIII, frente a las corrientes del racionalismo y el subjetivismo, señaló a Santo Tomás de Aquino como un guía seguro para la inteligencia cristiana. En la encíclica Aeterni Patris, destacó que su filosofía protege la dignidad de la razón humana sin separarla de la revelación divina. De este modo, se reafirmó que la teología no se funda en una opinión personal, sino un verdadero saber que utiliza la razón para profundizar en las verdades de la fe.
A lo largo de sus páginas, la Suma Teológica enseña una forma de pensar en sintonía con la Iglesia. Conduce al lector desde el conocimiento de la creación hasta la contemplación de Dios. Siguiendo la guía de buenos comentaristas y con la actitud humilde que el propio Santo Tomás recomendaba, el principiante puede recorrer este camino con la certeza de avanzar por una senda segura de sabiduría cristiana, que puede conducirlo hacia su santificación y salvación.
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- San Francisco de Asís: el santo más parecido a Cristo: Su existencia sencilla, marcada por el desprendimiento, la alegría y el amor a todas las criaturas, como reflejos de Dios, mueve a la imitación de Cristo.
¿Quién escribió la Suma Teológica?
La Suma Teológica fue escrita por Santo Tomás de Aquino, fraile dominico, teólogo y Doctor de la Iglesia. La redactó entre los años 1265 y 1273 con el propósito de ofrecer una exposición clara y ordenada de la doctrina cristiana, pensada especialmente para quienes se iniciaban en el estudio de la teología.
¿Qué quiere decir Suma Teológica?
La expresión Suma Teológica significa “compendio” o “síntesis” de teología. Se trata de una obra que reúne de manera sistemática y organizada las principales verdades de la fe cristiana, presentadas con el apoyo de la razón y en fidelidad a la enseñanza de la Iglesia.
¿Cuántas partes tiene la Suma Teológica?
La Suma Teológica está dividida en tres grandes partes.
La Primera Parte trata sobre Dios y la creación.
La Segunda Parte, que a su vez se divide en dos secciones, aborda la vida moral del hombre y su camino hacia Dios.
La Tercera Parte se centra en Jesucristo y los sacramentos, aunque quedó inconclusa debido a la muerte de Santo Tomás.
¿Cuál es el propósito de la Suma Teológica?
El propósito de la Suma Teológica es presentar la doctrina cristiana de manera clara, ordenada y accesible. Santo Tomás de Aquino la escribió como una guía para quienes comenzaban el estudio de la teología, con el fin de ayudarles a comprender las verdades de la fe usando la razón, sin perder la fidelidad a la enseñanza de la Iglesia.
¿De qué habla la Suma Teológica?
La Suma Teológica aborda los principales temas de la fe cristiana. Trata sobre Dios, la creación, el ser humano, la vida moral, Jesucristo y los sacramentos. A lo largo de la obra, Santo Tomás explica de dónde viene el hombre, cuál es su fin último y el camino para volver a Dios, integrando la fe con una reflexión racional profunda.